Por:
Sergio J. López Jaime
(el
reportero se sienta enfrente de la mesa donde el asesino toma en solitario)
“No es mi intención fomentar el viejo cliché.
Dos extraños se conocen en un bar, rompen el hielo compartiendo unos tragos,
haciéndose compañía en una noche donde ninguno tiene prisa por regresar a casa.
Claro que tomando en cuenta la variedad de parejas de todas las orientaciones
sexuales que nos rodean, a primera vista no podría decir si mi compañía le será
placentera.”
(el asesino responde, encogiéndose de hombros)
“Ya que ha aceptado tomar una copa conmigo, lo
correcto sería presentarnos. Pero no con nuestros nombres, sino con nuestros
oficios. Siento que es más directo y personal. Usted primero ¿le parece?”
(el
asesino responde indicando una profesión cualquiera, con algún comentario
referente)
“Oh, sí. Definitivamente esa profesión va con
usted. Su porte lo deja muy claro. En cuanto a mí…trabajo para una gaceta. La
prensa, ya sabe. Un trabajo mal pagado, a veces peligroso y estresante. ¿Qué se
le va a hacer? Husmear en lo más recóndito y exponerlo ante la sociedad,
resulto ser lo mejor que pude hacer con mi vida.”
(la
respuesta del asesino indica que se da cuenta que está persiguiendo una
historia centrada en su persona desde que se sentó en su mesa)
“Sí. Sabía que no podía engañarle. No me gustan
los juegos y no pretendía prolongar esto. Por supuesto que sé quién es usted. Y
no me refiero a que solamente conozco su nombre, su domicilio, su familia, su
lugar de trabajo y muchas anécdotas de su pasado. Sé quién es. Lo que hace…su profesión no oficial.”
(el
asesino sonríe para decir que el/ella no lo considera una “profesión”
propiamente dicha)
“Me perdonará pero cuando se trata de algo que
se ha hecho con tanta frecuencia, es imposible no percibir cierta pasión y
dedicación en ello. Entiendo que el término asesino
serial puede serle un tanto desagradable. Para todos los asesinos seriales
lo es. Y usted, a quien los medios han bautizado como el destructor del amor es uno de los peores que dan de qué hablar en
estos días. Aun si le ha tomado mucho tiempo, contando una trayectoria que data
de años.”
(el
asesino juega con el reportero al preguntarle si no siente miedo de abordarlo
de esa manera tomando en cuenta que sabe que ha matado y volverá a hacerlo)
“Obviamente, estoy jugándome la vida al
presentarme con tanto descaro ante usted. Entenderá por qué tuve que
presentarme aquí, donde estamos, convenientemente rodeados de aproximadamente
más de cincuenta testigos. Asesinos como usted que han estado sueltos tanto
tiempo tienen que ser fríos y calculadores. No hará nada imprudente frente a
tanta gente. Sin embargo, créame que si quisiera exponer su identidad, ya lo
hubiera hecho.”
(el
asesino hace ver que bien podría tener esa información resguardada con personas
de confianza con instrucciones de difundirla si algo llegara a pasarle)
“Me malentiende. Mi investigación sobre su
trabajo se ha mantenido en secreto. De hecho, es un mero pasatiempo para mí.
Lamentablemente, es una sección penosa para la que tengo que escribir en el
diario, así que esta noche no estoy trabajando. Mi intención es simplemente
entrevistarle, escuchar su versión de los hechos, para satisfacer mi
curiosidad. A primera vista, no puedo decir que sea una persona interesante
sino fuera porque sé lo que sé. Sin eso, probablemente me quedaría con la idea de que
solo es una entre muchas otras similares, sirviendo a este tipo de clichés
sobre la clientela en los bares de la que yo también formo parte.”
(el
asesino hace ver que con todos esos rodeos, da la impresión de estar esperando
algo, acusándolo sutilmente de hacer el tonto)
“Se equivoca. No estoy haciendo tiempo para que
venga la policía. Podría haber cumplido por mi deber cívico, aspirar a una
primicia, pero así no obtendría ninguna satisfacción. Investigué los asesinatos
que le ameritan y otros que el resto de los mediocres investigadores no han
podido vincular como usted. Eso y aun con ese nombre lamentable que le han
puesto, le da cierto toque trágico a lo que hace. Es lo que me interesa, y más
que nada, el saber el porqué, que hay detrás de todo eso. Comunicarlo nunca ha
sido mi intención. De hecho, me gustaría tener el honor de ser la única persona
que disfrute de tener ese conocimiento si decide concedérmelo.”
(el
asesino bromea sobre como le serviría si bien podría no quedarle mucho tiempo
en este mundo después de esa noche)
“Entiendo que no podrá dejarme vivir después de
contactarlo. No puede hacer nada de momento pero tarde o temprano, el bar cerrará.
Tendremos que salir afuera, a dispersarnos con el resto de la clientela. Usted
será libre de buscarme y hacer lo que quiera.”
(el
asesino asiente pero pasa a fingirse ofendido, alegando que no mata por placer
o presión, siguiendo un código especifico, a lo que sigue una pregunta sobre si
el reportero tiene alguien especial)
“Cuanto…cinismo. Debí esperarlo. Es así como
elige a sus victimas, después de todo. Con toda sinceridad, puedo asegurarle
que no estoy saliendo con nadie en estos días y no porque piense en proteger a
esa persona o a mí mismo. Un mal rompimiento de hace mucho tiempo sabotea
cualquier relación que intente construir. Así que no califico. De todos modos, sé
que no podrá dejarme ir. Al menos, no sin inspirar una falsa confianza.”
(el
asesino hace un comentario sobre que podría confiar en su discreción pero admite
que en vista de sus acciones, su palabra no tiene valor y no puede prometer
nada, a continuación, se dispone a contarle todo lo que quiere saber)
“Primero que nada, gracias por atender mi
petición.”
(el
asesino le agradece a su vez, puesto que nunca ha tenido oportunidad de
conversar con alguien sobre ese tema)
“Me alegra servirle. Sí, es perfectamente
natural que tenga cierta necesidad imperiosa de hablar y presumir sobre lo que
ha hecho. No le es halagador el reconocimiento de los medios, y menos con el
nombre que le han puesto. Recapitulemos. Lleva aproximadamente más de cinco
años cometiendo brutales asesinatos, enfocados siempre en las parejas. Pero no
mata parejas. Es decir, no a ambos. Asesina estas relaciones desde que mata a
uno solo de los miembros que lo componen, ya sea enfrente de su otra mitad, o a
distancia. La lista de las víctimas oscila entre más de treinta sujetos pero yo
sé que han sido muchos más de los que no pudieron vincular porque las
circunstancias fueron un tanto ambiguas. Las víctimas entran dentro de un radio
que abarca las zonas que, lógicamente, centraban este punto, como su
residencia. Fue así como le localicé. Es evidente que no tiene los medios a su
alcance para viajar. Pero no hay necesidad. Las parejas pueden encontrarse en
cualquier lugar. Relaciones de años, algunos matrimonios, parejas
heterosexuales u homosexuales, no escatima más que uniones duraderas, que
lleven cierto tiempo, de esas tan intensas que inspiran a los escritores de
novelas románticas. Contrario a lo que pensemos, son abundantes. Por eso, le
dicen “destructor del amor.”
(el
asesino indica que no pretende destruir el amor en ningún momento y de aquí,
lleva las riendas de la conversación para explicar sus motivos, fundamentados
en que su idea es más bien “salvar” el amor para mantenerlo para siempre, una
lógica torcida que se extiende para denotar su fanatismo mientras el reportero
escucha pacientemente)
“Ahora comprendo. Sí, tenía el presentimiento
de que había algo más profundo en estos asesinatos que simple envidia de un corazón
roto. En otras circunstancias, podría alabar su trabajo. Es usted brillante por
rendir este tributo, perpetuar el sentimiento que nunca muere…Muchos le considerarían
un monstruo. Y yo también. Lo elogiaría si no fuera porque, aunque no sea
simple envidia, sigo sintiendo que hay algo más retorcido e injustificable
detrás de sus viles acciones.”
(el
asesino insiste en que la envidia nunca ha tenido que ver con lo que hace,
siendo más bien su admiración pero parece que solo esta replanteando lo que ya
dijo y se nota que empieza a perder la compostura)
“¿Me equivoqué? Bien. Creo absolutamente en lo
que me ha contado. Estoy seguro de que usted lo cree firmemente también. Pero
puede decir, ¿Cómo alguien puede idolatrar tanto un sentimiento tan fuerte e
intenso como el amor sin haberse enamorado primero? Y no, no investigué esa
parte de su pasado. Las relaciones personales son cosas muy íntimas con las que
no quiero meterme. Puede que mi trabajo me obligue a hacerlo con ciertas
personas, algo por lo que no siento orgullo alguno. Y aun en esta labor que
hice enfocada en usted, de la que no recibiré paga alguna, me abstuve de
investigar esa parte. Y es que verá, no tuve que hacerlo.”
(el
asesino palidece y reta al reportero a decir lo que piensa)
“No se ofenda. Detrás de toda esa lógica
torcida de la que me ha estado hablando, sigo sintiendo que hay algo más. Ya
había formulado mi propia teoría, antes de venir a verle. Y ahora que le he
escuchado, puedo compartirlo. Usted me dirá si me he equivocado en mis
suposiciones.”
(el
asesino se cruza de brazos y lo invita a decir lo que cree saber, disimulando
su nerviosismo)
“Muy bien, veamos…Se lo pondré de esta manera,
como si estuviera contando un cuento de hadas. Hace mucho, mucho tiempo, dos
individuos se conocieron y se enamoraron. Un romance duradero, de los que a
usted le gustan, pero aquí no había nadie conspirando contra el amor de esta
pareja. En teoría. Ambos vivían muy felices juntos, disfrutando de esta
relación tan formal donde cada uno veía por el otro. No vieron necesidad de
llegar al matrimonio, estaban juntos y eso era todo. Hasta aquí, todo muy bien.
Pero, y esta es la parte en que las cosas se ponen turbias, la vida no es un
cuento de hadas. Las parejas no suelen vivir felices para siempre. El ser
humano fomenta esta creencia, y quizá, en algunos casos, sí es posible, pero la
triste realidad es que las cosas no siempre funcionan. El amor no siempre puede
ser tan puro o duradero. Muchas veces se desgasta o se pierde. Si tantas
parejas se mantienen juntas, es porque se han acostumbrado el uno al otro y
nada más. En la juventud es cuando sentimos que podemos amar para siempre y luego
descubrimos que no es así. Pero hay veces en que así sucede y comprendemos que
ya nunca podremos volver a amar de nuevo. En ese caso, volviendo a la pareja de
la que le estaba contando, al menos uno de ellos se sintió de esta manera. Sin
embargo, su potencial alma gemela, no. No fue su culpa, por supuesto. De
ninguno de los dos. Simplemente, tuvieron que pasar por un periodo de
distanciamiento, la prueba del amor verdadero. Y así, ese alguien especial conoció
a otro alguien especial. La casualidad que puede destruir las relaciones que
están hechas para durar…Algo que usted, lógicamente, aborrecería y lo hace. En
este cuento pasa lo mismo. Mientras que otras personas ven la felicidad de su
pareja por encima de la propia, al grado de atenerse al viejo refrán de “Si amas algo, déjalo ir…etc.”, la que
protagoniza este cuento, no pudo hacerlo. No diría que no lo intentó. Por
supuesto, se hizo a un lado, mostró comprensión, dio su apoyo o aparentó
hacerlo. Pero, y este es el problema, idolatraba tanto el amor que no pudo ver
más allá de eso. Amaba amar más que ver feliz a su ex pareja. En lugar de
seguir adelante y aspirar a un nuevo amor, vio su creencia contradecida. Sintió
que su antiguo amor no valía nada. Un tremendo golpe al ego personal. Actuó en
consecuencia, de la manera más inmaduramente posible.”
(el asesino se muestra impaciente, exigiéndole
que vaya al grano)
“Aguarde. Ya casi termino. Esta persona no pudo
soportar perder a su amor, no pudo cedérselo a otra persona. Por eso dicen que
del amor al odio hay un solo paso. Y lo que pasó después…Bueno, primero habría
que tocar un cuestionamiento lógico. Si tu gran amor rompe contigo y no puedes
soportar verle en los brazos de alguien más… ¿Qué es lo que harías si
definitivamente no puedes ignorarlo ni olvidar este hecho? ¿Quitarte la vida?
¿O acaso matarlo? ¿Tal vez matar a su pareja en un intento infantil de pensar
que podrás recuperarle cuando el estorbo desaparezca del camino?”
(el
asesino ya esta enojado, advirtiéndole al reportero que no tolera que le falte
el respeto con su insolencia, provocándolo con otra serie de comentarios
alusivos)
“No es una pregunta muy justa ¿verdad? Los
crímenes pasionales son parte de otra realidad muy triste. Francamente, yo no
podría verme en esa situación. Entiendo lo doloroso que puede ser pero creo que
simplemente preferiría alejarme, encontrar una mejor manera de dejar las cosas
tranquilas con mi antiguo amor y no verle más. Es lo más maduro por hacer. Y lo
más lógico. Y eso es algo que, me imagino, usted no podría entender jamás. Así
que, haciendo un esfuerzo increíble por meterme bajo su asquerosa piel, siento
que así es como lo vería…Sufro pero no
quiero matarme. Tampoco quiero verle con esa persona. Si mato a su nueva pareja
sin que lo sepa, si espero un poco y actuó con inteligencia, podría tener otra
oportunidad. Pero tal vez no, porque no entendí que le amaba tanto, que aun en
la muerte, el sentimiento sobrevive. Después de esto, es la forma en que valoro
el amor. Simplemente, nunca volveremos a estar juntos. Así que no me queda otra
alternativa…”
(el
asesino pretende ignorarlo, haciendo bromas sobre si no hace perfiles
psicológicos además de elaborar la nota picante de pasquines baratos)
“Así fue como se te ocurrió, ¿no es así?
Mataste a la persona que yo amaba como no he podido volver a amar a nadie. Te
convenciste de que habías hecho lo más lógico, lo más loable y te inspiraste para
hacérselo a otros. Pues te diré una cosa…Demostraste tu punto. Mi corazón se
rompió cuando Arkyl murió. Ha pasado mucho tiempo y no he podido superarlo. Lo intenté
y no funcionó. Y, aun así, si cayera en un autoengaño como tú, nada garantiza
que, de haber conocido a alguien mucho más fascinante, no hubiera perdido su corazón
de todos modos. Creo en el amor pero no siempre los corazones pueden estar
juntos, a veces solo se aferran. Pueden pasar muchas cosas en cortos periodos
de tiempo, tal y como pasó con ustedes. Pero aun si yo no era quien conservaría
su corazón, nunca hubiese querido que muriera. Podré consolarme en los mejores
recuerdos, a veces hasta en la vacía idea de que no tuve que sentir que se
alejaba de mí pero…Mentiría si dijera que preferiría haber muerto en su lugar
aunque no puedo desearle tal sufrimiento. El hubiera no existe, como dicen.
Pero tú tuviste que hacer lo más egoísta, tu idea de una terapia enfermiza de
pareja, una redención inexistente…”
(el
asesino ahora reconoce al reportero, haciendo un comentario sobre como ha
cambiado a pesar de que solo se vieron una vez, para después sonreír
cínicamente, alegando que le agrada saber, después de todo, que hizo lo
correcto al asesinar a su amante Arkyl)
“Monstruo. Definitivamente es la palabra que te
describe mejor. Eso y el ser una persona patética. No has salvado el amor de
nadie. Muchas de tus víctimas sufrieron. Algunas si guardan ese luto perpetuo,
otras están felizmente casadas…No importa. Al final, simplemente fuiste una
casualidad, la peor de todas. Igual que yo. Podría decirse que, de no haberme
conocido Arkyl, ahora seguiría con vida. ¿Incluso contigo? No lo sé. Pero como
dije, el hubiera no existe.”
(el
asesino se ríe, preguntándole que piensa hacer ahora que finalmente ha
encontrado al que mató a la persona que amaba, restregándole el haberle amado
también tan intensamente, sin importar la resolución que tomó al final)
“Honestamente, deseo matarte tanto como tú a mí.
Y ya lo hubiera hecho en vez de permitirte seguir matando todos estos años. O por
lo menos, denunciarte. ¿Qué puedo decir? Soy un monstruo como tú.”
(el
asesino suspira, admitiendo que hacía mucho que no pensaba en Arkyl y que ahora
revivirán los sentimientos de añoranza y tristeza, le pregunta cuales son sus
planes para esa noche)
“Ya casi es hora de cerrar…Imagino que para
cuando amanezca, uno de los dos ya no se encontrará en este mundo. Y tendrá la
fortuna de reunirse con Arkyl.”
(el
asesino alza su copa, brindando en el nombre del amor que, de un modo u otro,
le ha servido tanto a los dos para llegar a esa conclusión)
“Sí, yo también brindo por eso. Ganar o perder.
Siempre ganas algo y siempre pierdes algo. De eso se trata el amor.”

No hay comentarios.:
Publicar un comentario